Historia

 

El nombre de la ciudad proviene, según la tradición, de una antigua balanza para pesar mercancía que existía en el lugar donde hoy se levanta la ciudad. Otros autores lo asocian al posible nombre taíno de hoy llamado Río Dulce: Bomana. La primera vez que aparece el nombre de La Romana, referido al río, es un mapa de 1785 realizado por Tomás López.

La fundación La Romana como pueblo estable se remonta a principios del siglo XIX, ligada al tráfico de maderas preciosas y a la tradicional industria cañera, que fue y ha sido durante largo tiempo, el principal medio de subsistencia de los habitantes del Este de la Republica Dominicana. En la actualidad podemos encontrar en la misma ciudad, en barrio Buena Vista, el mayor ingenio de procesamiento de caña del Caribe: El Central Romana, establecido en 1911.

La Primera fundación de la ciudad se realizó a orillas del río Salado. A pesar de su denominación, el “río” Salado realmente es un brazo de mar que penetra en el interior y en cuyo extremo septentrional desemboca un verdadero río: el río Dulce.  A la orilla de este río se desarrolla la ciudad, pues fue aquí donde se construyó el primer embarcadero comercial a principios del siglo XX, declarado oficialmente como puerto en 1851. El antiguo muelle es el precursor del moderno puerto madre de cruceros con que cuenta la ciudad, propiedad de Central Romana Corporation, que fue inaugurado el año 2003.

La Romana presenta un casco antiguo sumamente interesante que se despliega alrededor del Parque Duarte. El trazado de la ciudad fue planeado en forma de damero a finales del siglo XIX, siguiendo las más modernas pautas urbanísticas de la época. Uno de los edificios más interesantes de la ciudad es la iglesia de Santa Rosa de Lima, edificada frente al parque central, que comenzada en 1924, fue inaugurada y bendecida en 1940. Alrededor de este parque, denominado Parque Duarte en honor al Padre de la Patria, encontramos el centro de la Fundación Bomana, el antiguo Club Social y un negocio tradicional típico de la ciudad: el restaurante Don Quijote.

En La Romana los visitantes pueden adquirir las mejores muestras de artesanía dominicana en las abundantes tiendas que jalonan las calles del centro. También se puede visitar el Mercado Central, típicamente dominicano, donde los turistas pueden integrarse a la comunidad romanense en el marco de la actividad comercial de la ciudad. Igualmente, los visitantes pueden disfrutar de la variada oferta gastronómica que ofrecen numerosos restaurantes, pudiendo elegir entre restaurantes típicos dominicanos